Hoy hace 172 años del nacimiento de uno de los
creadores más extraordinarios de la cultura occidental: Auguste Rodin. Cuando
la escultura es capaz de modificar el espacio creando el signo como terminología
artística. Cuando las estatuas dejan de serlo y se convierten en el drama de la
vida. Cuando el aire modela y el volumen es arte. Auguste Rodin fue hacedor de
emociones que imprimió en bronce en el Paris del siglo de la torre Eiffel, convirtiendo
la aleación en una sublime estampa de lo universal. Ese Paris napoleónico, de
la comuna, de Hausmann, de Victor Hugo y de Alejandro Dumas, de Van Gogh o de
Degas, de cristal y hierro y de Garnier, de luz de gas y de luz eléctrica, de
los Hermanos Lumiére y de los descubrimientos… Extraordinario.

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